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El ABC del skincare: volver a lo esencial (y hacerlo bien)

Hablar de skincare ya es tan cotidiano como hablar de café, trabajo o planes del fin de semana. Queremos una piel sana, luminosa, que se sienta cómoda y en equilibrio. Pero entre tendencias, rutinas de 10 pasos, recomendaciones en redes y lanzamientos infinitos, la misma pregunta sigue apareciendo:


¿por dónde empiezo?


Fin de año es una buena excusa para algo simple: pausar, mirar la piel con honestidad y volver a lo básico. No a las promesas exageradas, sino a la información clara que ayuda a elegir mejor.


Bonesy studios from Pinterest.
Bonesy studios from Pinterest.

No existe “la rutina perfecta” (existe la que funciona para ti)


Antes de pensar en productos, el punto de partida es este: no todas las pieles necesitan lo mismo.


  • Piel seca o deshidratada: pide confort y agua. Ingredientes como el ácido hialurónico ayudan a reforzar la barrera y a devolver suavidad.

  • Piel grasa o con acné: agradece texturas ligeras, fórmulas oil-free y activos que regulen el sebo sin tapar poros —como los presentes en la línea MAGIC de ISDIN.



  • Piel mixta: el reto es el equilibrio. Controlar brillo en la zona T sin castigar la hidratación del resto del rostro. Limpieza suave, hidratación ligera y fotoprotección que no pese.

  • Piel sensible o reactiva: necesita calma, tolerancia y respeto. Aquí el compromiso B Corp de ISDIN suma tranquilidad: rigor, suavidad y fórmulas pensadas para cuidar, no agredir.

  • Piel madura o con enfoque antiedad: el centro es la regeneración. Retinal y vitamina C —presentes en ISDINCEUTICS— ayudan a mejorar textura, luminosidad y a combatir el photoaging. Eso sí: sin protector solar diario, cualquier avance se diluye.




También se trata de saber qué evitar

El error más común no es “usar poco”, sino usar mal:


  • elegir productos por moda y no por necesidad,

  • aplicar texturas que no corresponden (cremas densas en piel grasa o geles demasiado secantes en piel seca),

  • sumar activos potentes sin dar tiempo de adaptación —especialmente en pieles sensibles.


Resultado: brotes, resequedad, irritación… y frustración.


Y el olvido más grave: la fotoprotección. El sol sigue siendo el principal acelerador del envejecimiento cutáneo. Sin SPF, no hay rutina que resista.



El verdadero ABC

No se trata de acumular pasos. Se trata de construir una rutina funcional: Constante, sencilla, adaptada a tu piel.


  1. Limpieza

  2. Hidratación

  3. Tratamiento

  4. Fotoprotección


En un momento en el que el bienestar se conversa desde un lugar más informado, mirar el skincare con claridad y criterio devuelve la brújula: La mejor rutina no es la que dicta la tendencia —es la que responde a tu piel.

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